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domingo, 10 de febrero de 2008

Los viajeros peregrinos del "Grand Tour"


A partir del siglo XVII, era costumbre en las familias aristocráticas de Gran Bretaña el enviar a sus hijos a un gran viaje por la vieja Europa. El itinerario, llamado Grand Tour, incluía los paises de Francia, Italia, Grecia y Suiza,pasando por Alemania y Holanda en la vuelta. La aventura duraba entre dos y tres años, aunque con el tiempo se iría acortando. El objetivo de esta travesía era acrecentar la cultura de los ricos herederos, formándoles en la época clásica. Se dice que éste fue el origen del turismo tal y como lo concebimos hoy.

Pues bien, I. Littlewood analizó en 2001, dentro de su libro "Sultry climates. Travel and Sex since Grand Tour", la tipología de estos viajeros. Advirtiendo tres grandes grupos: el conocedor, el rebelde y el peregrino. Éstos son tipificados -bajo la referencia de Littlewood- por los hermanos García Más en su interesante libro "La Mente del viajero" como sigue:

Los conocedores son, sobre todo, espectadores; adquieren las cosas viéndolas [...]Los peregrinos viven el viaje como una odisea personal en dos sentidos: cultural y espiritual. Quieren ver, conocer y aprender para transformarse en una nueva persona [...]Los rebeldes huyen. Son viajeros que desean transgredir las normas,para ello utilizaron circuitos paralelos o alternativos (Turquía, Egipto ...)


Últimamente, estoy llegando al convencimiento que, salvando los avances tecnológicos, para describir las tendencias de la demanda sólo tenemos que mirar atrás. No resultará difícil encontrar en esos peregrinos las características de los nuevos turistas de hoy en día. Donde, dejados llevar por el Factor Ulysses del viaje, van a la caza y captura de la vivencia memorable, la aventura, el contacto con el anfitrión local, la co-creación de la experiencia, el aprendizaje, el enriquecimiento interior, etc. O, como sentenció Joantxo Llantada en un comentario a un artículo mío, "la vuelta al origen del turismo [...] al descubrimiento".

lunes, 1 de octubre de 2007

Las Ferias Turísticas 2.0


En plena filosofía 2.0 y sociedad de consumo emocional,¿cómo deberían ser las ferias turísticas? Desde mi punto de vista, los eventos feriales del sector, tal y como están concebidos en la actualidad, no tienen capacitad para dar respuesta al nuevo espacio turístico. Yo creo que en esto estamos todos de acuerdo. Prueba de ello es que los organizadores ya no saben que hacer para que las estadísticas de los expositores no sigan cayendo o cuando menos no crecimiendo en la mayoría de los casos. Lo último en este intento de salvación fue incorporar el work shop 1.0 en el pack del stand, sea como fuera la apatía profesional comienza a ser cada vez más aguda. Incluso empiezan a perder interés para el público no profesional, máxime de cara a mercados como puedan ser los ligados a la sociedad emocional 2.0. Tenemos que reaccionar y yo creo que ya tenemos muchas pistas en la red social Turismo 2.0 para averiguar por donde debe ir la vía para solucionar el asunto: los eventos feriales 2.0.

En éstos,los stands estarán ocupados por los Social Media turísticos, que organizarán diferentes foros en cada uno de los cuales se abordarán destinos o temas de interés. La participación se podrá realizar in situ o bien on line. Los destinos y productos turísticos interesados patrocinarían esas sesiones, incluso formarían parte con sus intervenciones; pero deberán entrar en el juego de escuchar lo bueno y lo malo que les digan los usuarios. Una misma fecha puede concentrar la celebración de varias ferias en diferentes lugares, porque otra de las características de este tipo de eventos será la interconexión en tiempo de los mismos a través de la tecnología. Grandes pantallas donde comprobar el como se sucede la otra feria, transmisión de datos on line, etc.

Y los TTOO más convencionales, ¿cómo se lo tomarían? Pues supongo que con la misma reacción que están teniendo ante el turismo 2.0. Lo que está claro es que el poder está en la demanda y una buena estrategia puede ser la de configurar escenarios de participación en los que hasta las fechas se les vetaba su protagonismo, tal es el caso de las ferias.

domingo, 17 de junio de 2007

Turismo creativo


Llevo ya algunas semanas queriendo escribir un post sobre el concepto de turismo creativo. El gran divulgador de éste fue Greg Richars, miembro del Observatorio Interarts de Barcelona www.interarts.net, quien empezó a utilizarlo a principios del milenio y lo definió como "aquel tipo de turismo que ofrece a los visitantes la oportunidad de desarrollar su potencial creativo mediante la participación activa en cursos y experiencias docentes característicos del destino turístico que han elegido".

Es decir, liguemos la creación del turista con el lugar donde se ha producido en orden a configurar una forma enriquecedora de entender el turismo cultural. Serán ejemplos de esto actividades de show cooking participativas de platos tradicionales en Andalucía, elaboración propia de vinos en La Rioja, cursos de "sevillanas" para extranjeros, etc. A Sevilla llegan muchos japonenes para aprender a bailar flamenco, tocar la gitarra, y alguno hasta a torear, organicemos todo esto y démosle forma como estrategia de destino.
Pero el turismo creativo también presenta otra faceta altamente interesante, donde podemos encontrar ejemplos como el proyecto Barcelona Creativa www.barcelonacreativa.info, plataforma configurada por Turisme de Barcelona que pretende explotar este concepto ligado a la generación de un flujo turístico a la ciudad de grupos culturales como músicos, artistas creadores que quieran viajar para actuar o desarrollar su arte. Por cierto, ¿os acordáis de aquel pueblo en Huelva que invitó a escultores a que crearan sus obras y las dejaran en sus calles?
Y con la música, ¿por qué no fomentamos la creación de hoteles para músicos, con habitaciones insonorizadas, de manera que creen arte en nuestro establecimiento...?

Ya lo anunció Ignacio Alcalde, director de la Fundación Metropoli www.fundacion-metropoli.org, en una conferencia a la que tuve la oportunidad de asistir en Málaga, cuando hablaba de la Economía de la Creatividad como contexto generador de riqueza para las ciudades. De esta forma, configuremos destinos atractivos por la creatividad que presentan y proponen. En fin, creo que el turismo creativo nos puede dar mucho juego como línea estrategia para el turista del siglo XXI.

sábado, 9 de junio de 2007

El desconocimiento de la demanda en turismo

Resulta una preocupación compartida en los foros turísticos innovadores el que realmente conocemos muy poco nuestra demanda turística actual y potencial. Los observatorios turísticos han centrado el conocimiento hasta ahora (y no se atisba cambia alguno) en el comportamiento funcional de su actividad de ocio (cuánto gasta, cuántos días pasa en el destino, cómo hizo la reserva, dónde se aloja, etc.). Ninguno de ellos se ha parado a analizar y auditar las emociones que les ha provocado una estancia en un destino.

De esta forma, solemos conocer determinadas características de los turistas (edad, nivel económico, origen, …) pero nada de su perfil emotivo (qué les hace emocionarse, qué les provoca inseguridad y miedo, cómo se pueden desarrollar personalmente, qué les enamora, cuáles son sus sueños, con qué sentimientos identifican nuestro destino,…). No nos cabe duda que esta información nos permitiría enlazar mejor con ellos a la búsqueda de un diálogo emocional con el nuevo viajero.

Alguien ya dijo que para esta nueva era que vive el turismo apremia el incorporar sicólogos y sociólogos -expertos en inteligencia emocional y sicología positiva- a los departamentos de investigación del cliente y generación de nuevos productos creación de productos y marketing de los TTOO, AAVV, Hoteles y OMD´s, para de esta forma conocer a la gente; descubriendo lo que para ellos será la felicidad y encomendándonos como reto el ayudarles a través de la práctica turística en su Viaje a la Felicidad. En muchas empresas y observatorios de consumo -fuera de nuestras fronteras eso sí- ya lo han hecho, ¿a qué esperamos nosotros?